Los Reyes Del Nueve

Sobre mí

Mi contacto con la raza fue resultado de la casualidad y de las muchas ganas que tenía desde pequeña de disfrutar de la compañía de un fiel compañero de cuatro patas. En casa siempre hemos tenido animales de todo tipo, pero no fue hasta que cumplí los doce años, que logré convencer a mi madre para que me comprara mi primer perro. Ella no estaba muy segura, ya que sabía que nos daría mucho trabajo, y por eso me buscó dentro de la gran variedad de razas que existen, uno que por decirlo de algún modo no diera la talla como tal: un chihuahua.

La perrita con la que empezó todo llegó a nuestras vidas en el verano de 1995 y ni siquiera tenía pedigree. Se llamaba “Reina”, y era una chihuahua de pelo largo muy viva que logró conquistarnos hasta el punto de hacer que nos enamoráramos de la raza.

Natividad Ballesteros

En 1999 me hice de un par de ejemplares más con pedigree, a fin de empezar a moverme por exposiciones caninas, que era un mundo totalmente desconocido y fascinante para mí. “Único” y “Delice” me hicieron posible aprender y disfrutar de la experiencia, y gracias a ellos comencé mi andanza en el mundo de la cría.

Sin embargo, mucho me quedaba que mejorar para conseguir verdaderos perros de show, tal y como los entiendo ahora. Empecé buscando buenos machos para cubrir a mis primeras hembras, pagando montas, y comprando algunos ejemplares nuevos que sin duda ayudaron a mejorar mi línea y a que consiguiera acercarme cada vez más a esa utopía que todos los criadores conocemos como: “el chihuahua perfecto”.

Nuestro afijo, cuyo significado tantas preguntas ha despertado, surgió de la idea de honrar al chihuahua dentro de las muchas razas recogidas en el grupo noveno de perros de compañía, pues por su carácter equilibrado y dulce, su fisonomía tan especial, y su tamaño, nos resultaba ideal para desempeñar dicha función. Y así nació: “Los Reyes del Nueve”, apellido con el cual bautizaría a todos mis perros a partir de ese momento. Esto, unido a nuestro gusto por lo oriental, nos llevará también a ponerles sus curiosos nombres en japonés, que a día de hoy ya resultan un distintivo con el que la mayoría de gente nos conoce.

Hoy sigo seleccionando mis perros, estudiando sus cruces, y apostando por ese criterio que nos ha llevado a lograr tan bellos ejemplares como disponemos ahora, sin olvidarnos de seguir disfrutando de ellos como los maravillosos animales que son, ni de compartir tiernos momentos de compañía a su lado.

No nos dejamos seducir por un pedigree brillante si no existe un buen ejemplar detrás, y eso nos ayuda a ser lo más objetivos posible. Amamos el equilibrio entre tipicidad y carácter, y esa armonía a la que creemos hemos llegado alcanzar con nuestros perros. Pero tampoco nos engañamos, y nos mostramos abiertos a cambios y nuevas importaciones que nos permitan lograr ese fin idealizado que perseguimos.

Natividad Chihuahua

Como criadora y expositora me queda mucho que aprender, pero también soy consciente de que sin sacrificio y paciencia, y sin esas experiencias dulces y amargas por igual que vivimos al lado de nuestros perros, no aprenderíamos nunca que podemos levantarnos cada día más resueltos a proseguir nuestra labor. Me siento satisfecha porque estoy poniendo todo de mi parte procurando hacerlo lo mejor posible, pero sobretodo porque sé que por mucha experiencia y conocimientos que se tengan hay que aprender a ser persona antes que criador.

Durante mi andanza he contado siempre con el cariño desinteresado de unas pocas personas, amigos, criadores, familia, y veterinarios, a las cuales estaré siempre agradecida. A todos ellos les doy nuevamente las gracias desde estas líneas y les hago saber que me siento afortunada de haber contado con su apoyo y de poder seguir haciéndolo siempre.