Los Reyes Del Nueve

Cuidados

Consejos básicos para el cuidado de un cachorro de chihuahua

Una vez nos hayamos decidido por adquirir un ejemplar de chihuahua, deberemos de adoptar y seguir una serie de precauciones y de pautas para evitar a nuestro cachorro posibles problemas, que a continuación resumimos brevemente:

  • Respetar el calendario de vacunaciones y desparasitaciones del cachorro y acudir puntualmente al veterinario.
  • Dar al cachorro el mismo pienso que tomaba antes de llevárnoslo a casa. En caso de querer cambiárselo por cualquier motivo, hacer el cambio progresivo y siempre bajo recomendación y observación del veterinario (o del criador si fuera posible).
  • Asegurarnos todos los días de que el perro esté bien alimentado y haya comido lo necesario. Por su pequeño tamaño los chihuahuas son propensos muchas veces a sufrir bajadas de azúcar y hay que estar muy pendiente para evitar que ésto suceda. En caso de que ocurriera, administrar inmediatamente agua con azúcar o glucosa líquida (metionina glucosada), y llevar al cachorro al veterinario para determinar la causa de la misma (puesto que podría ser producida tanto porque el animal no haya comido lo suficiente, como porque pueda encontrarse mal del estómago, etc).
  • Bajo ningún concepto dar leche a nuestro cachorro leche, comida cocinada o sobras. Si fuera necesario ofrecer al animal algún otro alimento por inapetencia, consultar con el criador o con el veterinario (ellos nos podrán orientar y recomendar los alimentos más convenientes; como por ejemplo: petit suise natural azucarado y potito de pollo con arroz).
  • Evitar riesgos inútiles de contagio al animal como: sacarlo a pasear sin todas sus vacunas de cachorro, ponerlo en contacto con otros perros que salen a la calle, que nos chupe los zapatos, o depositarlo sin cuidado en lugares donde podría haber un alto riesgo de infección sin asegurarnos que se han desinfectado correctamente (como el suelo de una clínica veterinaria, o las camillas antes de limpiarlas).
  • No dejar sólo al cachorro en lugares altos de los que pueda tirárse o caer y lastimarse.
  • Procurar evitar los cambios bruscos de temperatura tanto en verano como en invierno. Las corrientes frías de aire, o el contraste de pasar de una estancia bien aclimatada a otra que no lo esté, podría desembocar en un inesperado resfriado (incluso en verano).
  • Evítense igualmente los objetos y lugares peligrosos como: terrazas, objetos punzantes, cuerpos pequeños que pudieran tragarse (piezas de juguetes, pañuelos de papel…), cables eléctricos, elementos tóxicos (lejías, productos de limpieza, plantas, plásticos perfumados, césped artificial, etc…), y en general, todo aquello a lo que el perro pueda tener alcance fuera de nuestra supervisión y que suponga un riesgo.
  • En caso de sufrir el cachorro cualquier contratiempo, acudir rápidamente al veterinario.